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Archivo: Mayo 2008

Libro de visitas

viajerafaela 06/05/2008 @ 14:47

Aquí os dejamos cómo ha vivido María Casas el viaje de fin de curso. Esperamos vuestros comentarios para que, entre todos, consigamos crear un "libro de visitas" donde recoger las mejores impresiones de este viaje que no olvidaremos nunca.

 

A las 7 y media de la mañana de un 21 de abril todos los alumnos que iban al viaje estaban ya esperando en el aparcamiento del polideportivo para subirse en el autocar y empezar la aventura: cinco días con sus amigos y compañeros, sin padres, y lo que es mejor, sin libros, ni clases, ni estudios. El viaje comenzó con las fieras tranquilas, dormidos, escuchando música o lo que fuese, pero sin armar escándalo y respetando a los que querían descansar.

Ya en el monasterio de piedra todos estábamos más despiertos y después de visitar el interior del mismo donde la chica de buenas intenciones pero sin ayuda de la tecnología nos explicó la historia y el modo de vida de los monjes, nos dejaron una hora para poder visitar las preciosas cascadas que hay allí. Después de comer nos subimos al autocar y Michel, el conductor, nos puso la mejor película que tenía.

Llegando ya a nuestro destino las dos frases que han marcado este viaje salieron a la luz, y durante los cinco días que estuvimos allí se repitieron y se siguen repitiendo ya en el colegio:

-la primera:"queda media hora más o menos","media horita" y así, que era el tiempo con el que nos engañaron durante dos horas y se quedó para todos los destinos la media hora.

-la segunda el "ya queda menos" de Virginia, todos desesperados, queriendo llegar ya, cansados, con las piernas dormidas y dice: "din, don, din... venga chicos que ya... ¡QUEDA MENOS!”.

Ya instalados en el hotel, bajamos a cenar. Después nos explicaron las normas y la estructura del hotel. La verdad es que la chica no era muy simpática y la forma de hacernos callar era un poco rara: chillando chiiiicoos!, silbándonos, etc. La noche fue la mejor: la conga, los bailes, el chiki chiki...y ¡que fuerte los profesores bailando!, aunque fue algo movidita, por lo que después de desayunar al día siguiente nos cayó una ‘pequeña bronca’ y esa noche estuvimos castigados sin discoteca y nos cambiaron de pasillo. El martes por la mañana hicimos piragüismo, la monitora era un poco ‘colega’ y siempre nos quedarán en la memoria sus frases: un poco disléxica ¿no? y chicos cuidado a ver si vais a dar a la peña… comimos y nos fuimos al multiaventura. Después del tiro con arco, de la tirolina, y sobre todo de las risas, fuimos al hotel a por dinero y visitamos el pueblo de Sort. Por la noche a las diez en la cama como niños buenos aunque la verdad como el teléfono costaba, las cabezas asomadas por las ventanas era la imagen más repetida, ¡algo tendríamos que hacer!

 

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Al día siguiente fuimos a ver iglesias a un pueblo donde las casas parecían de mentira, y además de que la actividad no fue la más divertida, el tiempo tampoco acompañó. Por la tarde fuimos a la fábrica de lana. Ya de noche cenamos y nos pusimos el pijama, esta vez no para acostarnos temprano sino para bajar a la fiesta de pijamas que había en la discoteca. La noche no estuvo nada mal.

El jueves por la mañana estuvimos en la nieve. Antes, una chica nos explicó el parque, nos asusto con las avalanchas: “chicos, de una escala del 1 al 5 estamos en el 4 respecto al riesgo de avalanchas, pero tranquilos que estamos a salvo”, la reacción más alegre fue: ¡me quiero ir al hotel! Y nos montamos en los 4x4 que nos llevaron al lago. Caminamos un buen rato por la nieve y bajamos en los 4x4 otra vez. Llegamos al hotel, comimos y nos fuimos al paseo a caballo. Esta actividad fue la que más sensación causó. Aunque hubo que esperar 45 minutos por grupo estuvo bien, las chicas eran majas, aunque la rubia parecía enfadada, solo decían “¡hop somali hop!” y el hombre llamaba morena a todas, a pesar de conocer los colores porque los de las camisetas se los conocía bien.

Después de los caballos nos fuimos a la piscina que también gustó mucho. Tras la piscina nos arreglamos, cenamos y bajamos a la discoteca. Esa noche estuvo mejor que la de los pijamas y a las doce todo el mundo arriba a cantarle el cumpleaños feliz a Mario. Aunque fuese la última noche no hubo manera de cambiarse de habitación porque los profesores durmieron prácticamente en el pasillo así que hablamos por las ventanas, como todos los días.

El viernes ya se notaba el cansancio y a las nueve estábamos esperando para subir al autocar. En el autocar jugamos a las cartas, cantamos, dormimos…pero después de la parada en Zaragoza las fieras empezaron a despertar. Bueno, allí en Zaragoza visitamos la basílica del Pilar, comimos, compramos recuerdos y visitamos la tienda Disney.

A medida que el paisaje se iba reconociendo las canciones se chillaban más, la gente se levantaba, gritaba… eso parecía una casa de locos, que ni siquiera los profesores fueron capaces de sofocar. Ya entrando en Usera no podía faltar el himno de nuestro colegio que fue la penúltima canción que cantamos. Segundos antes de bajar el “Michel da la vuelta” y el “ya estamos aquí ya hemos llegado, somos del Rafaela, mucho mejor, poco peor, siempre de buen humor” se oía a niveles exagerados.

Bajamos del autocar, cogimos las maletas y partimos hacia nuestras casas, la aventura había acabado pero esos magníficos cinco días no se nos olvidaran NUNCA. También agradecer a todos los que han hecho posible este viaje y sobre todo a las cuatro almas caritativas que nos han aguantado durante cinco interminables días...

 


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